En la arquitectura contemporánea, la fachada ventilada representa mucho más que una solución técnica. Es una respuesta inteligente a los retos de sostenibilidad, eficiencia energética y confort interior.
Su estructura —una cámara de aire entre el revestimiento exterior y el muro interior— crea un sistema de ventilación natural que mejora el comportamiento térmico del edificio, reduce el consumo energético y alarga la vida útil de los materiales.
Una fachada ventilada no solo protege: también respira, regula y equilibra. El principio es simple y eficaz: una cámara de aire que regula temperatura y humedad.
Eficiencia energética y confort
El aire en movimiento dentro de la cámara actúa como un aislante térmico dinámico. En verano, reduce la ganancia de calor al evitar que la radiación solar se transmita directamente al interior. En invierno, ayuda a mantener el calor acumulado, minimizando pérdidas energéticas. El resultado es un edificio más eficiente, con menor demanda de climatización y mayor confort para sus usuarios.
Además, este sistema contribuye a la sostenibilidad de dos formas adicionales:
1. Durabilidad: protege la estructura frente a agentes atmosféricos, reduciendo mantenimiento y sustituciones.
2. Circularidad: permite desmontar y reciclar materiales de forma independiente al final del ciclo de vida.
Materiales: la diversidad como ventaja técnica
Una de las grandes fortalezas de las fachadas ventiladas es su versatilidad material: Cerámica, gres porcelánico, fibrocemento, piedra natural, vidrio, aluminio o acero: cada material aporta sus propias propiedades técnicas, estéticas y sostenibles.
La clave está en elegir, diseñar y ejecutar con precisión:
• Compatibilidades físico-químicas entre materiales.
• Sistemas de anclaje y subestructura adaptados a cada caso.
• Ventilación controlada para garantizar rendimiento térmico y acústico.
Aquí es donde el conocimiento técnico acumulado de empresas como DISSET marca la diferencia: transformar materiales en sistemas constructivos coherentes, seguros y duraderos.
Arquitectura y sostenibilidad: el papel de la envolvente
El 40% del consumo energético de un edificio se debe a la climatización.
Por eso, la envolvente es hoy el principal campo de innovación en sostenibilidad arquitectónica. La fachada ventilada actúa como mediadora entre el interior y el entorno: regula, protege y expresa.
Permite conjugar diseño, técnica y eficiencia sin renunciar a la estética.
En los últimos años, esta solución se ha convertido en un estándar en proyectos públicos, educativos, sanitarios y residenciales de alto nivel, y seguirá siendo clave en los próximos desarrollos normativos europeos sobre eficiencia energética.

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